jueves, 7 de junio de 2012

Amor, Razon


Que son, amor mío,
Sino tus besos,
El motor de mi corazón…
Que son, amor,
Sino tus labios,
El diástole de mi respiración…
Que es, amor mío,
Sino tu ausencia,
La causa de mi dolor…
Que es, amor mío,
Sino tu aliento,
De mi existencia la razón…
Que es, amor,
Sino tu cuerpo
La esencia de mi pasión…
Que son, amor,
Sino estos versos,
La inútil manera de razonar mi amor por vos…

domingo, 15 de abril de 2012

Hablando del Tiempo (mas alla del clima)


Cuando las mujeres ya no son antipáticas sino mal atendidas,
Cuando una sonrisa te excita y una cachetada te enfría,
Cuando la torta se hace con tantas calorías como velas y
El pelo es un gato inmanejable, (si es que queda pelo,)
Es el momento donde pienso en qué me ha pasao,
El momento en que me planteo dónde estuve todo este tiempo.
Cuando a los dibujos que me gustan les llaman clásicos,
Cuando veo la música que fue mi crecimiento en bateas de oferta
Y los libros que leí se tiñeron de amarillo;
La humedad lustra las botas que ya no uso
Y mi remera preferida es regalada a quien sea por mi cuerpo humano.
Ya fui gordo, flaco, peludo, pelado, drogón y deportista,
Fui hijo bastardo y tuve más familia de la que esperaba.
Festejé mis cumpleaños junto a gente que no quería
Festeje mas años con la misma gente y los quise mucho.
Hoy festejo mis años en otro mundo y sigo disfrutando.
Quise el éxito sin esfuerzo y hoy me animo a más,
Sabiendo que sin esfuerzo no hay resultados.
Creí que había cosas imposibles, aunque ahora sé que todo puede pasar.
Cuando pasan cosas que ya no me sorprenden y que antes me quitaban el sueño,
Cuando vivo historias que ni había osado soñar;
Cuando las luces rojas indican una señal y no una prohibición,
Siento que el tiempo pasó para mí y que mi vida fue vivida.
Cuando en las noches frías elijo un abrazo en "cucharita" y no la soledad,
Cuando en las tardes lluviosas decido poner la pava y no mojarme, no enfriarme,
Cuando en los momentos de crisis grito pidiendo ayuda y no muero solo de dolor,
Cuando siento que ya no estoy solo en mi camino y que su mano aprieta la mía calentando mi existencia y no muero asfixiado en un cruce de caminos,
Siento que la vida no fue en vano y que lo vivido fue por esto.
Para esto nací y por esto camino.
Cuando siento que “esto” es Amor ya no tengo dudas ni miedos y me dispongo a sentirlo y dejar que me guíe a lo que deba ser por Él y por Mí… y por todo el que esté en Su Camino.

martes, 27 de marzo de 2012

Intenso Extraño

La apatía es la generadora de las más grandes y pesadas frustraciones. El no tener ganas de hacer nada más que perderse en la respiración sabiendo que hasta dentro de unos anos nada vale la pena. Estar sentado en un sillón escribiendo sobre las no ganas, bebiendo un café con grapa después del almuerzo y escuchando a Coltrane es una manera extraña de sentirse un inútil. Es evidente que la cabeza funciona y funcionan también las teclas. Funcionan las ganas de hacer. También funciona el cuerpo para hacerlas. Lo único que falla, pequeño detalle, es el lugar. Donde puedo hacer yo lo que quiero hacer? Estoy mal acostumbrado a habitar en sitios donde “se puede hacer”. Sitios donde hay gente “con quien hacer”. Juntarse a beber una cerveza y hablar entre humos muertos de minutos vividos al caer la noche, esas noches que nos encuentran de repente corriendo entre techos amarillos y cuerpos negros hasta abrir la puerta del café bar donde ese trío de piano contrabajo y guitarra hacen cosas que parecen imposibles. Donde uno “puede hacer”. Esos lugares donde Bien se Esta al descargar esa mierda que queda luego de juntar palabras que nos e dicen durante 9 o 10 horas. Un amigo, otro cigarro y otra cerveza. Otra amiga, otro cigarro y otro café. Se acumulan los días de a cientos formando anos de una intensidad que hoy por hoy extraño. Los acordes gordos de un bajo reggero, el Pablo en el escenario con sus chicos. Los ensayos con amigos y mi hermano. Miles de razones y de kilómetros me separan de ellos. Hoy tengo una nueva vida que por vueltas del destino hoy me pone apático. Apático… que me suena a patético. Hoy, que tengo ganas de comer mundo, hoy que tengo ganas de quemarme al sol como un vampiro sediento de tinta, hoy que moriría por una bocanada de Gitane en Paris, hoy, que el sol agobia lo suficiente como para desmayarse en la playa, hoy, que mi cabeza tirita de calor y de ideas melódicas conformes y deformes, disonantes ideas me pueblan las puntas de mis pelos hasta botar por mi lengua hasta los dedos. Hoy que mis ojos vacilan al verme vivir al espejo, yo estoy preso. Estoy encerrado en este lugar donde el viento me trajo para secarme al sol. Solo toca el saxo, solo toca un bajo y batería… yo te acompaño. Es que mi ser necesita esa comunión. Es que mi ser me necesita.

jueves, 19 de enero de 2012

Vienen y se van

Los que vienen para quedarse pero se terminan yendo pueden ser amigos, parejas, conocidos, compañeros de trabajo, compañeros de piso y mil relaciones más. Pero de todas, las que más duelen son dos… las primeras dos. Es de naturaleza humana desear las buenas cosas para siempre. Que los buenos momentos vividos se repitan en un loop forever como evitando vivir cosas nuevas por temor a que no alcancen el nivel de felicidad o de placer logrado hasta ese momento. Esos son los momentos en que prometemos. Si, prometemos cosas que no sabemos ni por asomo si vamos a poder después cumplir. Lo hacemos bajo un impulso desesperado por no dejar pasar jamás ese instante. Y muchas veces la cagamos. “nunca te dejare” nunca te fallare” nunca te lastimare” “te amare por siempre y para siempre”… y mil maneras más de enroscarse emocional y sentimentalmente con otra persona. El tema es que al vivir, luego, somos humanos. El humano está dotado no solo de emoción, sino también de razón. Y no siempre hay razones que la emoción pueda justificar ni emociones comprendidas. Cuando una emoción ha comprendido a la razón? Y viceversa? El tema está en saber… mejor dicho, recordar las promesas que hacemos al momento de estar bajo el trance del corazón. No digo que este mal estar en trance sentimental, de hecho, es de las cosas más lindas que nos pueden pasar en esta vida. Tampoco está mal equivocarse. Lo que no debe fallar es lo que hacemos con eso después. No podemos dejarlo estar así como así. O bien se alimenta, o bien se aclara… pero el dejar estar no está dentro de esa ecuación. Por qué? Porque no estamos solos en este camino. A alguien fueron dirigidas esas palabras, que no son cualquier palabra, son promesas dadas por el corazón. Son compromisos tomados por nuestro lado más importante y menos mezquino. El hecho de haberlo hecho nos honra, lo que no debemos permitir es que la razón la cague. Pero bueno, como dije antes, somos humanos y tampoco está mal equivocarse. Entonces, para que toda esta perorata? Simplemente por el hecho de que tomar consciencia no está mal y puede hacernos que cuando la cagamos no sea tan doloroso para quien nos acompaña. He perdido amigos en mi espiral ascendente de evolución y crecimiento. He perdido amantes y me he perdido a mi mismo más de una vez. El dolor que esto me causo ha sido de lo más variopinto. Lo único que puedo decir es que lleva tiempo sanar las heridas del cuore, incluso, cuando somos nosotros quienes dañamos, nos hacemos daño. Esas son las heridas más profundas, las que vienen de nuestro propio puñal. Es una realidad el hecho de que el tiempo lo cura todo. Lo que no puede hacer el tiempo es borrar las cicatrices. Y en realidad, a fin de cuentas, es el poder verlas y registrarlas lo que nos hace crecer y no volver a caer en el mismo hoyo. Un corazón lleno de cicatrices puede ser o muy maduro o muy boludo. O más bien portar una razón más madura o más boluda. No dejemos de olvidar nuestro pasado porque de eso estamos hechos, pero aprendamos a vivir el presente dejándolo atrás. Sin olvidar, pero asumiendo lo pasado para no enroscarse en problemáticas pasadas e inexistentes en el hoy por hoy. De qué sirve vivir en el pasado? No existe. Lo único que tenemos es el regalo de nuestro presente constante. Por algo se llama presente.

miércoles, 11 de enero de 2012

TV para todos... o para nadie!

La televisión es un bien para toda la familia. La evolución la trajo a nosotros acompañando y casi coronando la primera oleada de revolución del confort. Y pasan los años y todo sigue su curso. Ahora… me siento y veo la televisión del año 2011/12… me siento en mi habitación y la escucho. No sé. Es que estoy escuchando justo ahora un producto vendido a casi todos los países. Nació hace algo de 20 años y no deja de tener éxito. Todos lo hemos escuchado alguna vez. Y creo que refleja la atención de la sociedad en muchos sentidos. Se llama Gran Hermano. Esto me hace pensar, si, esto mismo que escribo me hace pensar en qué demonios está pensando esta sociedad como para que un programa donde se dicen las sandeces que se dicen tenga tanto, pero tanto éxito. Y cuando hablo de demonios me refiero a seres pequeños y bien rojitos, salidos de un infierno no muy lejano con su colita con flecha y sus cuernitos, todos, miles de ellos pinchando a la gente detrás de la pantalla y sobre el sillón de la sala de estar que los mira, ríen, sienten… ¿es que no tienen sus propias sensaciones? ¿Sus propios sentimientos? ¿Sus propias inquietudes? Veo programas que pasan escenas de otros programas. Y programas que pasan a ese programa pasando escenas de ese otro programa. Y las horas se llenan y llenan con este contenido (¿¡!?). Si, es verdad que uno tiene la libertad de sintonizar la cadena y el programa que más le guste. Entonces comienza Princesas de Barrio. Programa de ignorantes para ignorantes. La ignorancia potenciada. No sé cómo puedo llamarlo. Lo que se es lo que veo. Gente que apenas si sabe hablar queriendo que su madre le pague una operación de culo y lo peor de todo… lo más terrible, lo más increíble: la madre pidiéndole perdón por no pagársela. Cada uno es libre de seleccionar el canal que más le convenga a sus intereses, a su propia manera de querer ver y sentir emociones. Los que gustan de los noticiarios, ahí tienen canales 24hs de noticias, a los que gustan los documentales, zas! 24hs de documentales. Cada uno tiene, hasta el empacho, televisión todo el día y toda la noche durante todo el año. ¿Pero hasta que punto, me pregunto yo, es sano tener tanto a la mano? ¿Es toda la gente consciente de lo que está viendo y el daño colateral que puede tener cierta programación a marcar tendencias de pensamiento metiendo ideas o proyectando modelos que los niños tienden a seguir? No creo que haya en esta sociedad tanta consciencia. Es des-educación las 24hs a la mano de niños que necesitan educarse; en plan reducción de cabezas ¡antes de que éstas crezcan! Después salen Hermano mayor o súper-nani a rescatar dos familias por mes mientras dure la temporada del programa. ¿Y el resto? ¿Es que no se puede salvar antes de enterrar tantos cerebros? Tantos padres y madres que no supieron manejar la situación perdida de un niño perdido y que ahora ese niño es un potencial asesino de la familia. La gente es libre de elegir, como decía antes, el programa que quiere ver. Pero la gente que no es capaz de juntar el excremento de su perro para que otro que viene distraído no la pise, no creo que tenga la consciencia suficiente  como para discernir que demonio es el que lo pincha. La TV lava cerebros. La TV atonta. La TV quema demasiadas neuronas y minutos aprovechables de mil maneras más provechosas. Pero no hay mal que no guste. Lamentablemente, si bien es verdad que los programas podridos se van a seguir emitiendo como las verduras podridas se venden por buenas, tenemos cosas que bien valen la pena ver. Cada uno con lo suyo. Yo rio y me emociono con House; me sube la adrenalina con CSI Miami o viajo por mundos paralelos con True Blood. Puedo perderme en casi cualquier concierto de música rock, pop o clásica. Puedo ver a los Doors o a Stevie Ray Vaughan como si estuviesen vivos, y con la mejor ubicación todas las veces que quiera. Pero no dejo de preocuparme por las cosas que aparecen en La Casa… o lo que se dice tan seriamente en el confesionario. Y más me preocupa que tanta sea la gente que no se pierde un capitulo. Yo voy a por el mío. ¿Qué miras tu esta noche?

lunes, 19 de diciembre de 2011

Sería un Tonto


Sería un tonto si no disfrutase mi vida. Sería un insensible si no quisiese al amor. Estoy vivo para vivir. Podría sentir nuevamente que estoy vivo para morir. Podría sabotearme alegrándome de mi soledad. Sería un insensible si no llorase por felicidad o por la belleza de una pieza musical, por una pintura, por una sonrisa, por otra lágrima o cualquier representación sublime de la realidad de otro mundo más allá del mío. Y aquí estoy. Renegué de mi vida, ignoré al amor, amé mi soledad, viví infeliz. Pude alegrarme por casi morir, entregarme a los vicios y olvidar, cegarme y dejar al dolor oculto bajo mi corazón sangrante, mi propio corazón delator. Pude renunciar y vaciarme de una sola vez. Pero aquí estoy, feliz por vivir, purificando mi cuerpo, amando mi vida, con dolor aunque lleno de placer por mí mismo. Oda egoica hacia mi propio placer de ser quien soy. Poco importan hoy los otros mundos porque mucho importa mi mundo. Y es por eso que mucho importan otros mundos. En la ironía de los opuestos crecí, en la macabra y delgada línea de los extremos sigo caminando. Casi sin pensar siento mi alma buscando un centro y encuentro el final de una cuerda que puede ser un inicio. Entonces lloro, porque mi naturaleza me lo dicta. Lloro porque no entiendo por qué veo el fin tan solo al comenzar, pero comprendo que el inicio y el fin no son iguales para mí que para otros. El dolor se disipa cuando de mí se despliega la tormenta. El dolor cesa luego de la lluvia de lágrimas que mojan mi tierra y la nutren para que florezcan nuevos retoños, nueva naturaleza, nueva vida. Entonces veo el comienzo de una nueva selva, de un nuevo jardín, de una nueva realidad y la amo. Decido vivir, decido amar. Decido renacer. El sol salió puntual en un día despejado de primavera.
Sería un tonto si una lágrima no mojase mi mejilla ante tanta belleza.
Pero no todo es dolor, no todo es lágrima en esta vida plena de sensaciones y emociones plenamente humanas. Y diciendo humanas digo espirituales, digo mentales, digo experiencias sensacionales. Los días van marcando el curso del rio por el que transitamos, a veces nadando, a veces arrastrados por la corriente, otras veces algo estancados. Son momentos. Son realidades. Son presentes que debemos saber sortear o disfrutar, dependiendo de si son “presentes obstáculos” o “presentes regalos”. Y es que así como el fluir de las vidas no para, podemos trazar el paralelo con el universo que nos rige. Es de tontos querer detenerlo. Los opuestos son simples puntos de partida. Son lugares de donde comenzar y donde terminar. Lugares ficticios en una emoción que puede o no ser virtual. El amor y el odio. La estima y el desprecio. La acción y la apatía. El perdón y el rencor. Es la eterna guerra contra la búsqueda de paz interior la que nos lleva por todos esos campos de batalla donde no sabemos muy bien cuáles son los límites hasta que lo pagamos con nuestras propias dolencias o enfermedades. El veneno que nos corroe por dentro, el veneno de la rencorosa acción de querer ver al otro corroerse. “No perdonar es como tomar un veneno y esperar que la otra persona muera” (Ghost Wishperer). Disfrutar de quienes somos en paz requiere experiencia. Requiere años de vida y de experiencias que nos lleva a tener los valores de respetar a quien nos rodea como nos respetamos a nosotros mismos. Inclusive esto requiere una gran maduración humana. Enseñémoslo a los pequeños. El respeto propio no suele verse a menudo, ni siquiera en quienes lo predican.  El sentido común, dicen, es el menos común de los sentidos. Pero tengo fe, una fe ciega de que esto puede cambiar si cada uno de nosotros hacemos “mea culpa” y aprendemos a vivir en comunidad y enseñamos a las nuevas generaciones. Siempre va a haber una música para cada uno, un equipo favorito, un movimiento político o una religión. Es el libre albedrío, la libre elección, es la libertad que todos tenemos. Siempre que no se rompa esa delgada línea de tolerancia, seremos libres de sentirnos como queramos. Hay tantas cosas vividas y por vivir que el presente suele perderse en la idea de lo que nos gustaría que fuese. Pero todos seriamos unos tontos si no aprovechásemos la oportunidad de, de un momento a otro, comenzar a hacer las cosas como corresponde. Sin mala leche, sin mal augurio, querer el bien por el bien mismo. Sabe que después lo cosechamos, en vida, siempre, lo bueno y lo malo. Todos seriamos inhumanos al no saber respetar los ideales de quienes nos rodean. Todas las fuerzas del universo tienden a la armonía superando el caos. Mundo, la adrenalina se puede sentir de otras maneras. Debemos dejar de ser discapacitados emocionales y comenzar a respetar a quien nos puede dar una mano. Siempre es hora. Siempre es ahora. Eso no va a cambiar. Solo debemos elegir mejor nuestras palabras, la dirección de nuestras acusaciones, la dirección de nuestros actos. Sería un tonto de verdad si no supiese contemplar la belleza del entendimiento supremo. ¿Y tú?

viernes, 16 de diciembre de 2011

Bienvenidos al circo de los idiotas

Antes que nada:
Según la Real Academia Española:
Idiota:
(Del lat. idiōta, y este del gr. ἰδιώτης).
1. adj. Que padece de idiocia. U. t. c. s. (Idiocia: que padece de idiotez, idiotismo)
2. adj. Engreído sin fundamento para ello. U. t. c. s.
3. adj. coloq. Tonto, corto de entendimiento.
4. adj. desus. Que carece de toda instrucción.


Aquí, donde los idiotas gobiernan, donde son manos derechas de jefes idiotas y donde dominan empleos y vidas diarias. Gente que razona con el culo por lo que nos hacen flotar en realidades de mierda surgidas de sus ideas de mierda. Un jefe que agrega horas de trabajo cuando el trabajo merma. Encargados que defienden intereses ridículos surgidos de estadísticas de Excel y que quieren volcar a realidades humanas a las que llamamos humanos y que tienen familia e hijos. Y estos idiotas pretenden quitarnos las horas de vida de las manos y restregárselas en su miseria a cambio de nada. Son explotadores ladinos, fríos, inescrupulosos… idiotas peligrosos. No dejo de recibir información sobre estos individuos manejando enjambres de nuevos idiotas incapaces de abrir la boca, incapaces de expresarse por miedo, por necesidades comprensibles, por costumbre, por excusas, por crisis. Nuevos idiotas del futuro capaces de manejar empresas por ser un gran idiota, mano derecha de un gran gran idiota. Y así nos vemos rodeados los dos o tres que quedamos fuera de esa ecuación solo por pensar un poco más lógicamente, por poder evaluar prioridades y necesidades. Por poder ver más allá de la vista nublada de un idiota que no tiene idea de por qué ni cómo llegó a donde está… pero que está, y está protegido. Entonces es cuando tengo ganas de gritar y me pongo iracundo y quiero correr lejos de esta pseudo-gente, tengo ganas de volar lejos y encontrar mi enjambre de gente pensante que actúa naturalmente y por lógica. Un lugar donde uno más uno es dos y no cinco o siete de acuerdo a la comodidad de quienes solo piensan en sí mismos y no saben lo que es un equipo. Es gente que no sabe que si dos, tres o más personas tiran hacia el mismo lado, todos se verán beneficiados… incluido él mismo! Pero no… el idiota solo quiere tiempo libre para él, se agota con facilidad… no entiende mucho… bueno, pocas veces entiende algo y la mayoría de las veces no entiende nada… y cuando entiende se hace el que no… se hace el idiota. Que ironía… con lo idiota que es! Y estamos rodeados… pero muy rodeados de gente que mira hacia un lado en lugar de entender que las cosas pueden ser mejor con un mínimo esfuerzo. Es así que quedamos dos o tres haciendo el trabajo de diez. O uno haciendo el trabajo de tres. Pero lo peor es lo que ya dije… los encargados y jefes también pueden ser idiotas… o hacerse los idiotas… que ironía… con lo idiotas que son! ¿Y saben qué?… esto no tiene fin… al final, de tanto escribir la palabra me estoy quedando idiota… qué ironía! Con lo idiota que soy! Si no lo fuese, la verdad… no dejaría estos cinco minutos de mi día para escribir sobre ellos. Lo bueno es que me sirve como catarsis literaria de la bronca de la que me llenan con solo una mirada. Ayer mismo le dije a una amiga: “Ningún imbécil (que es casi como un idiota) merece tanto la pena como para arruinarme ningún día!!! y tampoco a nadie...” Aunque cinco minutos para descargar son mejor que quedarse con la mierda todo el día!
Sean ustedes bienvenidos, Ladies, Gentlemans… al Gran Circo de los Idiotas! La vida diaria… si no me crees… solo debes mirar a tu rededor en el curro, en la calle… en la vida diaria de cualquier ser pensante… de esos… de esos quedamos pocos!