Las añoranzas de las viejas costumbres se sienten extrañas en la distancia física y temporal entre lo que se vivió y lo que se vive. No hace mucho estaba corriendo colectivos (buses, guaguas, pulman) en Buenos Aires. El tango de sus calles se hace patente desde lo lejos, en mi memoria, aunque poco era el tango que escuchaba allí. Esa es otra costumbre que empecé a tener al salir de ese lugar. Y es que comencé a practicar la nostalgia. Me fui por estar agotado de vivir al límite en una selva tan grotesca como violenta y al mismo tiempo maravillosa. Los Piojos o La Renga en las calles de la capital de Bs As son el Vasco (Rossi), Gianna (Nanninni), Mina o Le Vibrazioni en Milano o Padova, Morrisey, Duffy o Amy (Winehouse) en Londres, Serge Gainsbourg o la Momme (Edith Piaf) en París, Chambao en Málaga, Paco De Lucía con Camarón en Granada… Hay músicas para cada ciudad, para cada país. En las calles de las ciudades siempre hay prisa. Recuerdo aun lo acelerado que caminaba para llegar a destiempo a todos lados. Cada sitio tiene su velocidad y su encanto, aunque quienes viven en el lugar no se interesen. En Bs As no le daba sentido a nada de lo que veía a diario mientras que había tours organizados para los turistas que vacacionaban. Yo me preguntaba: ¿Quién puede querer venir a este infierno? Me di cuenta tarde que vivía en un sitio con una historia increíble, de cientos de años. No supe disfrutarlo. Aunque pocas cosas queden, como la casa de Manuel Belgrano o la de Mariano Moreno. Es distinto en el viejo continente, todo se mantiene muy bien. Hay historia de milenios aun en pie, aunque quede poco. Tengo la suerte de conocer Venecia. Hay mucha gente de ciudades cercanas que en su vida la visitaron y ni siquiera les interesa. Es que como esta tan cerca… Las cosas pierden el interés al estar tan cerca, tan a mano. Uno se da cuenta cuando las pierde. Como las personas, que lejos de ser “cosas”, por lo menos en idioma castellano, son seres que se extrañan en las situaciones más simples, más cotidianas, más intimas. Mi amigo francés es de Normandía, un pueblo al oeste de Francia, pleno de lugares increíbles y paisajes de Medioevo. Esta a dos horas de París y las pocas veces que fue, fue para visitar a sus amigos. “No es una ciudad que me guste”. (Franchute, se te extraña!) A muchos conocí que piensan así. O tal vez sea más acertado decir, que sienten así. Uno siente el lugar de pertenencia. Yo siento que pertenezco un poco a cada lugar donde estoy. El haber estado en Bs As hace que estar en cualquier ciudad de sueño en Europa, quiero decir, con la que haya soñado estar, sean demasiado pequeñas. La noción de las distancias se pierde en estos lares. Por lo menos la noción que yo tenía sobre ellas. Acostumbraba a vacacionar en Bariloche. De Bs As a Bariloche hay mil seiscientos kilómetros. Por ese precio, aquí visto unas quince ciudades. Vaya a donde vaya, no hay más de una hora entre pueblo y pueblo. Allá, al cruzar las pampas, recuerdo horas y horas y más horas de desierto y animales pastando. Hoy son muchos los lugares que extraño. Buenos Aires de verdad que no los tenía muy buenos. Pero lo extraño. Me daría unas semanas de vacaciones. Una de las primeras diferencias que noté respecto al aire, fue que al correr por las playas de Marbella, el pecho se me abría. Al principio no entendía muy bien que era lo que pasaba. Claro, al soplarme la nariz sentí la sal del ambiente y no me salió nada negro como pasaba en la capital al respirar el hollín que lo cubre todo. Fue una sensación increíble. Me cansaba menos. Las cosas son muy diferentes en los distintos lugares. Si bien somos seres humanos y no diferimos en esencia, las idiosincrasias si que cambian… y mucho. Mucho tiene que ver el clima de donde se vive. En una gran ciudad hay violencia y miedo. En ciudades pequeñas hay algunas inseguridades pero uno no esta tan resentido ni paranoico. En Londres la organización es increíble. Nunca vi una avenida tan transitada y tan poco trabada como Oxford Street en hora pico. Estaba en el 1º piso del clásico bus rojo londinense y tenia visual de todo lo que pasaba. Dos minutos de eso en Bs As y hubiese visto unos cuantos accidentes. La gente cruzaba las calles, los coches aguardaban en su línea transversal, los buses cedían el paso y los taxis también. No oí bocinas en ningún momento. Aún me cuesta creerlo. Es como en la escena de “Bee, The Movie”, donde cruzan la calle y se preguntan por qué dicen por ahí que la comunidad de abejas es la mejor organizada. Supongo que además de la situación demográfica también influye el clima. No es lo mismo el español del norte (a excepción del asturiano) que el del sur. Quien vive en el frío es más parco y territorial. Los que están sobre el mediterráneo es mas dado y el inmigrante se integra mucho mejor y más fácilmente. Claro que hablamos de rasgos generales. Siempre hay excepciones… en todos lados. Guardo muy buenos amigos de Valladolid, aunque el grueso de su gente es gente difícil. El italiano, bueno, para un argentino, los italianos y los españoles son casi de su misma sangre. Y pasa lo mismo que en argentina; el personaje de Madrid, Barcelona, Milano o Roma no tiene mucho que ver con alguien de Málaga, Logroño, Pádova, Jesolo o Verona como el Porteño no puede compararse con el Rosarino, el Cordobés o el Mendocino. De verdad que el bicho de ciudad es un toca-huevos profesional. Por lo menos en su mayor parte. En mi caso corre sangre italiana en mis venas. La primera vez que aterricé en Italia, que fue en el aeropuerto Malpensa, de Milano, lloré. Hacía un día de mierda (lloré de felicidad, no por el día). La verdad casi no veía las alas del aéreo. Era como estar dentro de una nube. Eran las 8am y el día no perfilaba bien. Un frío que calaba los huesos. Pero ya, hacia el mediodía, comenzó a despejar. Era como llegar a casa. Era sentir las raíces conectarse en mí. Era Italia. Cerca, hacía ochenta años, había nacido mi abuelo. Y aunque la verdad que era un tipo para olvidar, la sangre tira… y mucho. Me gustaría compartir todo esto con mis amigos. Pero es que están tan lejos… y cuesta tanto. Si ganase algún premio me los traería a todos, que no son muchos, pero si muy importantes y les mostraría cosas que vi. La torre Eiffel, Virgin Records en Paris, el Arco del Triunfo, el Senna, la alhambra, la noche Granadina en el casco antiguo… el Castello Sforzesco, su parque y su feria, Il Duommo, Via Venezia, Naviglio Grande, Jesolo, Venecia (y tooodas sus escaleras)… Oxford Street en navidad, Notting Hill, Camdem Town, Holbourne, el Hide Park, el cruce de Abbey Road, Westminster… las costas de Marbella, las Canarias… que se yo, es que hay tanto para conocer y hacen tanta falta los amigos. Soy un tipo afortunado… pero como dije antes, hacen tanta falta las “cosas” que tuvimos cuando no están…
Cosas que decir, Cosas que contar, que pensar, que cantar, que expresar... la vida misma... la muerte... y todo lo que pueda haber en medio, antes y después.
lunes, 22 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Angeles y Demonios
Ángeles y Demonios, tantos libros, tantas series de bien y mal, películas y marchandising sobre algo que habita dentro de todos y cada uno de nosotros. Es el libre albedrío del que disponemos como seres humanos lo que nos hace buenos o malos, Ángeles o demonios a cada momento, en cada decisión. Tantas familias encendidas por las religiones en busca del perdón de sus pecados. Quien sabe que comete un pecado, sabe, mayoritariamente que no actuó bien. ¿Por qué no evitan tener que pedir perdón? Eso se puede hacer una, dos, tres veces. Luego… ¿no es adrede? Tantos iluminados escuchando los sonidos de Dios, transmitiendo sus palabras, tantos obscurecidos transmitiendo las enseñanzas del mal. ¿Cómo puedo creerles? Si al final veo que son personas con el mismo don de discernir como cualquier otra… Al único que le he creído hasta ahora es a Mozart y su música. Gente haciendo el amor, haciendo la guerra, haciendo la guerra por amor a su dios. Guerra Santa - Santa ironía. Tan tergiversada esta la mente del ser humano como para no poder abarcar todo el conocimiento que significa el amor, lo suficiente como para saber que ningún dios podría desear la destrucción de la vida. Sea cual sea la imagen que idolatren; Alá, Mahoma, Iahvé, Jesús, Siddhartha, Buddha o Ganesh, Isis, Orus, Saint Germain, Tomas Moro… tantos nombres, tantas ideas, tantos grupos tiene una misma raza. El separatismo social capitalista y burgués que hoy impera en el mundo “civilizado” (“Esclavizado”) por imágenes paganas de ideales impuestos por grandes mentes elucubradoras de estilos de vida y de pensamiento masivo hacen que las mentes creativas de quienes estamos con ganas de ser alguien, de tener una cara en particular terminemos usando mascaras de carnaval para ser aceptados en lo que al final es un no lugar sin tiempo; pero con una fiesta permanente de adoración a “Nada”. La muerte nos ronda cada vez más inexpresiva, cada día más incrédula de lo que sus cuencos ven. La muerte, luego de tantos siglos de existencia, se plantea la dimisión de su cargo, ya que tantos y tantos hombres viven muertos. Le damos el trabajo hecho. Y los que aun viven son asesinados o mutilados por quienes son incapaces de ver que la vida vale más que cualquier tipo de valor material. Ensayo sobre la ceguera de José Saramago es la imagen que viene a mi cabeza al ver tantos ciegos perdidos en sus móviles, corriendo a la oficina con sus corbatas al viento y sus valores depositados en “la caja más segura”. Es una pantomima de la realidad que se vive y se digiere a diario. Máscaras. La incapacidad del ser humano por sentir, por sentirse y hacerse sentir está cada día, cada hora más latente. Los lazos se arman, se definen y se defienden sobre valores de energías inertes. Si bien cada elemento de esta existencia tiene su vibración, el muerto-humano vive inmerso en la insipidez de una pseudo vida capaz de aplastar la inteligencia emocional mas lúcida. Es verdad que las culturas caen aplastadas por los muros de la super cultura. El desesperado intento de mejorarse como especie nos lleva a tener límites cada vez más inalcanzables. Quiero decir, la razón se puede ver empañada por ideales que no SON. Las ideas que se tienen sobre la manera de respirar, de degustar, de ver, de oír, de sentir… solo cinco sentidos nos quedaron con el correr de los siglos y de a poco los vamos asesinando. Esta carrera desmesurada y desesperada por la evolución consciente nos deja inconscientemente inválidos de sentidos. Respiramos menos de la mitad de lo que nos dan los pulmones. Ni hablar del fumador o de quien vive en ciudad. Explotamos nuestras retinas con horas de esfuerzos de trabajos frente a la pantalla de un ordenador o de una TV… o ambos. Comemos cada día mas comida rápida, grasas que revientan las pupilas gustativas (el corazón y todas sus arterias). Aquí también se ven más afectados los fumadores. Y agreguemos el olfato. El fumador es quien mas pronto pierde “todo su sentido”, hasta el de la misma existencia. El olfato, dejando de sentir los aromas bellos que tiene la naturaleza… el pasto, el olor a tierra mojada cuando llueve. Es que hace tanto que no los siento. Un ejemplo de masacre olfativo: viaje en subte en hora pico. Y no digo más. Quien pierde el sentido de la caricia está tentado a fracasar en esta idea de lo que queda de vida. El contacto de pieles, de calores humanos. El tacto de sentir a tu amor. Ese roce que pone los pelos de punta. Dónde está el sentido de la belleza?!… es una pregunta, es una sentencia. Lo que podemos tener de Ángeles queda en el libre albedrío. Cada uno de nosotros tiene un Dios en quien creer. Cada uno de nosotros tiene una imagen o se tiene a uno mismo para poder creer que puede salir adelante, para saberse y sentirse vivo. Si este Ángel personal no nos deja sentir la belleza y el amor de esta existencia podemos estar a la merced de nuestros demonios. Y quien dice que no cree en nada puede estar directamente perdido. Pero déjenme anoticiarlos: hasta el ser más ínfimo, si se encuentra perdido, puede encontrarse. Solo hace falta voluntad. Todos los seres humanos, sin excepción, tenemos la llama de la vida y la razón. Es una combinación más que muy fuerte, de características enormes. Es una combinación explosiva con la que contamos. Son nuestros poderes. Esos poderes que siempre soñamos con obtener por la caída de un meteorito, por la picadura de una araña especial, por el origen de una mutación genética, esos son nuestros poderes REALES. Tenemos el poder de decidir qué queremos que sea de nosotros. Tenemos el poder de DAR vida y de quitarla. Eso nos hace Ángeles o Demonios. Eso nos hace quienes somos. Es nuestra firma en la existencia. Desde el ser humano más famoso y poderoso político, al individuo al que creen más insignificante tiene estos poderes. Eso nos hace iguales. Eso nos hace humanos. Es decisión tuya y mía saber, en la realidad, fuera de todas estas historias, si somos Ángeles o Demonios… aunque muchos crean que esta existencia es un infierno… también puede ser el cielo. Todo depende del punto de vista. Como ya dijo tanta gente. Es solo una cuestión de actitud. Yo, te invito a volar, aunque no tengas alas. Cada día puede ser un cielo, más o menos tormentoso, pero un cielo al fin. Eso lo sé porque he visto reír niños que estaban más en la mierda que las moscas. Aunque lo pases muy mal, todos podemos salir a flote y respirar. Todos podemos ser mejores personas. Todos podemos SER. Es ponerse una meta, querer hacerlo. Hasta el Judas mas patético y villano puede dar vuelta su tuerca y tirar hacia un lado mejor. Todo Demonio puede ser un Ángel. No olvidemos que los Demonios son solo Ángeles que cayeron, que perdieron su rumbo, Ángeles caídos.
domingo, 24 de julio de 2011
En el Pozo
Es cuando uno está en el pozo, que sin quererlo, casi inconscientemente pero con una fuerza de locura, tiende a querer cargarse a todo quien le rodea. La sensación de frustración y fracaso toma la forma y el poder de un hilo invisible que se ajusta cuidadosamente a los cuellos de quienes están a nuestro lado y uno mismo es el verdugo ejecutor de sus miedos, traumas e inseguridades, tirando de esa invisible cuerda y ahorcando, sin quererlo, a quienes realmente ama, esos que son los únicos que pueden sacarnos a flote de esas situaciones, ya sea acercando una rama o mismo utilizando esa cuerda invisible, evitando el torniquete, claro está, para sacarnos fuera. Con una palabra, una mirada, un abrazo. El problema reside en la maldita suerte, o podríamos llamarla también efecto. Claro, hay una causa sujeta siempre a todos los efectos, buenos y malos. Algo hizo que terminemos en el pozo y eso es lo que debemos vislumbrar para poder cortar con el karma y transformarlo. ¿En qué? Pues eso depende de lo que se quiera. Algunos dicen que se transforma en Dharma. Una especie de reciprocidad y dadivosidad absoluta con el universo. Aquí, ajustándonos a lo simple y entendible, podemos decir que lo transformamos en buena energía, en escalones que nos ayuden a salir de ese lugar oscuro, siniestro, húmedo y sinuoso en el que nos encontramos. Si no hubiese dicho siniestro (aunque para Stewie Griffin lo sea), podría estar hablando del recuerdo del vientre materno. Pero no me refiero a eso. Ya se me ocurrirá donde encajar esa comparación en otro escrito. De lo que hablo es de la depresión de no hacer nada. O mejor, de creer que no se hace nada cuando en realidad si se está haciendo. (Otra vez me viene esa odiosa comparación… tal vez sea que no la pase muy bien ahí dentro). Al sentirme totalmente obsoleto para este mundo, el amor que siente mi mujer por mi y el que siento por ella, siempre desde lo intangible, me alzó como el viento levanta a los planeadores. En círculos y hacia arriba. No podía ir derecho, eso hace que uno se descomprima rápidamente y las fuerzas de presión conviertan nuestra cabeza en una olla en ebullición. No, el cambio debe ser paulatino, suave. No se puede pasar de la nada a todo en un abrir y cerrar de ojos. Todo en la vida lleva un proceso. Un proceso nos llevo a estar ahí abajo, debe ser un proceso el que nos levante y que nos quede claro: es DE-A-POCO. Muchas veces la sociedad de consumo en la que vivimos nos insta a hacer las cosas en un abrir y cerrar de ojos, es una carrera hacia el trabajo, una carrera hacia la escuela, una carrera hacia la iluminación, hacia lo espiritual, hacia la salud…. Pero no amigos… no hay nada menos saludable que la desesperación por lograr hacer una cosa que lleva tiempo en una hamburguesa. Quiero decir, transformar un estofado hecho por la abuela en una hamburguesa de comida rápida. Eso cae mal. Si no digerimos el día a día y tomamos conciencia de lo que hacemos, es muy factible que nos frustremos más aun y perdamos el rumbo. Es como un resfrío mal curado. Hay que hacer el tratamiento adecuado para nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestro espíritu. De no ser así, seguiremos hundiéndonos y llevaremos con nosotros a todos nuestros posibles salvadores. El resultado… seguramente no será bueno. De nada sirve correr y olvidar. De nada sirve lo fácil, lo rápido, lo ya hecho. La digestión nos corresponde a cada uno. El sufrir nos corresponde a cada uno, y seguramente tendremos mucho que sufrir si en nuestro sufrimiento tocamos los corazones de otros y los afectamos para mal. Es un trabajo de cuidado. El mejorar, el salir del pozo es un trabajo de cuidado. La sangre fluye casi viscosa por nuestras arterias, pastosa como la de un fumador. Es sangre negra que se pega más y más a nuestras venas. El estar en el pozo nos quita la sensibilidad. Nos hace animales. Perdemos la sensibilidad de los sentidos. La luz molesta. El aire molesta. Casi no respiramos. El tacto molesta, el tacto duele. Las caricias queman. El amor apesta. Todo se nos hace intolerable cuando estamos tan abajo. Nada importa. La vida pasa de largo y no nos importa. La vida de los nuestros pasa de largo y no nos importa. Pero en el fondo, nuestro corazón, con la fuerza descomunal que lo caracteriza, sigue bombeando. Sigue golpeando unas sesenta veces por minuto (si, ahí abajo la sangre fluye más lento), y nos golpea diciendo que estamos vivos. Y es ahí que entendemos que lo que nos quiere tirar abajo es la razón. LA RAZÓN. Es esa maldita asesina de buenos sentimientos, la que nos entierra más y mas diciéndonos que no somos nada, que nada valemos ya, que estamos muertos. Es ella quien nos quiere convencer de que a quienes nos aman más les valemos muertos que con esa miserable vida. Muchas culturas nos dicen que el corazón vale más que la razón. Muchas culturas tratan de lograr una armonía entre las dos corrientes de vida que disfrutamos. La Mente y el Espíritu. Entiendo a la mente como Manantial de pensamientos y al espíritu como Alumbrador de sentimientos, de latidos, de “sentido”. Si ambos están en armonía nada puede detenernos, somos seres completos. Si uno de los dos está abajo, bueno, el fluir se complica bastante. Todos pasamos por momentos malos en esta vida y más de uno se habrá sentido ilustrado en los sentimientos antes escritos. Lo importante es escuchar a nuestro corazón, el es la voz del espíritu y el espíritu, aunque habla bajito, más bajito que la mente, habla. Y dice la verdad. No miente. Nunca miente. Y si nos dice que somos capaces de SER es porque es verdad. Todos podemos acelerar los latidos, licuar la sangre lo suficiente como para poder irrigar vida a los sentidos y que la luz no nos afecte mas, que el aroma de la vida vuelva a alimentar nuestros recuerdos y que la humedad de haber estado en la mierda sea un efecto del pasado. Que se transforme en un daño colateral de haber vivido, de haber sentido, de haber curado nuestras heridas del combate que hayamos peleado y nos encontremos nuevamente de pie, más fuertes más sabios y más tranquilos que antes para enfrentar otra vez los días que nos depara la vida. Quienes o lo que nos haya tirado ya no nos afectara. Las heridas duelen, incluso las cicatrices nos hacen lucir más temerarios. Pero todo pasa. La vida es una sucesión lineal de momentos vividos. Fabricamos un presente cada momento. En nosotros esta el hacer un buen presente o vivir en el pasado. Es cuando uno está en el pozo que aprende a sobrevivir y hacer de la razón algo positivo. ¿Dónde ponemos todo lo malo que pensamos de nosotros alguna vez? Pues en la libreta negra de lo que no debemos olvidar para sentirnos orgullosos de lo que somos. Si pasamos por eso, nada ni nadie nos podrá detener. El próximo pozo no será tan profundo. Dijo Silvio, “Comenzamos felices a juntar cicatrices, como buenas señales de los años”. De grandes, en algún momento agradeceremos haber pasado por eso. Y agradeceremos cada día el no haber muerto, el haber amado, el habernos amado lo suficiente como para poder salir.
jueves, 21 de julio de 2011
Una Obra de Arte
Una Obra de Arte
Doy forma en un mármol, poco a poco los pedazos caen y mi sueño va viendo la luz. De a poco un ala se va descubriendo. Un pelo abundante y largo le cubre el cuello, la mejilla izquierda y uno de los ojos de una mujer alada. Sigo tallando y una clave comienza a nacer. Es una clave de Sol. La misma que ilumina mi universo. Millones hay en el universo, aunque ésta es para mí. Los senos descubiertos de la música son la musa de tantas letras y tanta felicidad. La espalda alada da la nota del misticismo que guarda una conexión eterna entre el humano y dios. Sus piernas están cubiertas por algún tipo de sábana o trapo deshilachado, raído, desprolijo, como la esencia del artista que la talla poco a poco. Va encontrando la luz mi sueño tan irónicamente soñado. Sueño un ángel musical. El mármol es duro y el cincel se desafila. Me despreocupo y comienzo a rasgar con mis uñas hasta poder darle forma. Mis dedos sangran extasiados sobre la escultura. El rojo tiñe la cara del ángel musical. Al secarse formo parte de ella y la piedra porosa se embebe de mí. Es una comunión momentánea y eterna. Es un juramento eterno. Es un compromiso inquebrantable. Mis dedos duelen hasta la muerte. Mis lágrimas felices ruedan por mis mejillas y comienzan a gotear en las suyas. Somos uno. De repente, del ojo visible brota una lágrima. Sus labios dejan asomar una sonrisa por su comisura. Un pestañeo, otro más. Me mira. Sus ojos son del cielo. Me dice que no tema. La sangre le dio el color de la piel. Me abraza. Me besa. Su beso tiene gusto a miel. Sus alas me cubren y acarician mis mejillas. Se levanta descalza entre las piedras de lo que fue alguna vez. Cada pisada muele su propio ayer. Cada momento presente sepulta un segundo pasado. Con su movimiento de alas nutre mis pulmones de vida y con su saliva llena mi corazón de gozo e inspiración. La miel endulza mi vida. La miel es su amor hacia mí. Estoy paralizado por la sensación de felicidad. Sus ojos me miran. Sus pelos se agitan al viento del cielo en el que estamos. Un instante y sus dos ojos se clavan en los míos. Veo un completo universo en cada uno de ellos. Todos los soles, todas las lunas. Todos los sentimientos que tuve, que tendré, que tuvieron y tendrán todos los seres de la galaxia, todos los seres vivos en amor-nía que bañan con estelas espumosas cada rincón de cada cuerpo con miel infinita y nos guían hacia la felicidad, la plenitud, el bien-estar. Ese ángel fue mío. Aunque nunca lo fue. Yo fui de él, aunque nunca lo fui. Juntos hicimos el amor en un sueño. Se hizo luz. Se hizo vida. Y me alentó a escribirle. Y será así por siempre, a cada momento. Entonces vuelvo a abrir mis ojos.
miércoles, 19 de enero de 2011
Everything happens so fast
Everything happens so fast, and hurt so much. The carelessness about myself, my spirit, my body and soul, led me to have this monster appearance. Everything is on their way, the river flows only in one direction and drops do not choose the channel through which their fall.From nowhere it came out a way out, a transformer way out of ideas and values, a different love, without tantrum and whim.
What’s good in this kind of moments is to have the intelligence and lucidity to see the door on the void.
I realize that I was maturing, on a hard way, with up and downs to some special place, that place where i belonged.
I began to feel the need to be a father for the adoption of such a candy-eyed girl that with his holy innocence she wanted me more than his own dad.
With her, in secret, we were a different family, where I was the best friend of her son, and he, the boy who never wanted more.
It was a different love. I`ve never felt that before. The fatherhood was surfacing me. Everything turned around and the raft that separated us was giant. These drops followed that course, but I left the river and I saw the infinite expanse of ocean, that ocean would take me into the arms of the woman who completes me.
Today we know, we live, we share, and suffer. For years we both stop looking after each other, but as I said, the flow always leads to our site. Years pass and the lives and days are becoming clearer, more accurate and plentiful. The realities of the world are not always flattering to the minutiae such as work or study. But this can be seen as eyes on the planet. The eyes of a star is not always the same, they don’t see the same way, as a farmer sees different than a French or a German. All routes has their own marc under the skin of the land that sustains them, and although if it not rain over, this land is nourished by the world around.
I mean, lives are dissimilar to each other as necessary to each other.
Who thinks to kill is already death.
Perhaps he only meets the fate of the one who has to die, but that person,
Doesn’t know, is already death. The one who hates will be hated, as the one who loves will be loved. Everything is managed by the undisputed karma which we are immersed, the river who leads to the sea, and from the sea to the ocean, it’s the same for everybody. Thousands of years of history wanting to bury the need from each other, creating individuals beings, creating individuals capable of believing that social status or title can hold you in different height steps without weighing who is below you.
The way of seeing, feeling and living the life corresponds to each one, it doesn’t matter if you have forgotten or not what is part of that all around us. We are all here in spirit, in facts, in results, wrapped in an eternal giving and receiving.
I will always have an effect on the actions i take. The day when this will be understood by all minds, from the most closed to the susceptible, from the brighter to the opaque, at that time it will be understand what it is to feel peace.
What’s good in this kind of moments is to have the intelligence and lucidity to see the door on the void.
I realize that I was maturing, on a hard way, with up and downs to some special place, that place where i belonged.
I began to feel the need to be a father for the adoption of such a candy-eyed girl that with his holy innocence she wanted me more than his own dad.
With her, in secret, we were a different family, where I was the best friend of her son, and he, the boy who never wanted more.
It was a different love. I`ve never felt that before. The fatherhood was surfacing me. Everything turned around and the raft that separated us was giant. These drops followed that course, but I left the river and I saw the infinite expanse of ocean, that ocean would take me into the arms of the woman who completes me.
Today we know, we live, we share, and suffer. For years we both stop looking after each other, but as I said, the flow always leads to our site. Years pass and the lives and days are becoming clearer, more accurate and plentiful. The realities of the world are not always flattering to the minutiae such as work or study. But this can be seen as eyes on the planet. The eyes of a star is not always the same, they don’t see the same way, as a farmer sees different than a French or a German. All routes has their own marc under the skin of the land that sustains them, and although if it not rain over, this land is nourished by the world around.
I mean, lives are dissimilar to each other as necessary to each other.
Who thinks to kill is already death.
Perhaps he only meets the fate of the one who has to die, but that person,
Doesn’t know, is already death. The one who hates will be hated, as the one who loves will be loved. Everything is managed by the undisputed karma which we are immersed, the river who leads to the sea, and from the sea to the ocean, it’s the same for everybody. Thousands of years of history wanting to bury the need from each other, creating individuals beings, creating individuals capable of believing that social status or title can hold you in different height steps without weighing who is below you.
The way of seeing, feeling and living the life corresponds to each one, it doesn’t matter if you have forgotten or not what is part of that all around us. We are all here in spirit, in facts, in results, wrapped in an eternal giving and receiving.
I will always have an effect on the actions i take. The day when this will be understood by all minds, from the most closed to the susceptible, from the brighter to the opaque, at that time it will be understand what it is to feel peace.
miércoles, 12 de enero de 2011
CdC - Cuestion de comprension
Todo pasaba tan deprisa, todo dolía tanto. El descuido de mi mismo, de mi espíritu, de mi cuerpo, me llevo a tener una apariencia monstruosa, desfigurada de mi ser al completo. Todo seguía su curso, los caudales de rio llevan una sola dirección y las gotas no eligen el canal por el que seguir bajando. De la nada surgió la salida, una salida transformadora de ideas y valores, un amor diferente, sin tanto berrinche y capricho. Lo bueno de esos momentos es poder tener la inteligencia y lucidez suficientes como para ver que en esa nada hay una puerta. Me di cuenta de que estaba madurando, a fuerza de golpes y sube y bajas de mareas hacia algún lugar especial, ese lugar donde debía estar. Empecé a sentir la necesidad de ser padre por adopción de esa niña de ojos caramelo que con su santa inocencia me quería más que a su propio padre. Todo dio un vuelco y la balsa que nos separó fue gigante. Esas gotas siguieron ese curso, pero yo Salí del rio y conocí la extensión infinita del océano, ese océano que me llevaría a los brazos a la mujer que me completa. Hoy lo sabemos, lo vivimos, lo sentimos y lo sufrimos. Hacía años que ambos dejamos de buscarnos pero como ya dije, la corriente siempre nos lleva a nuestro sitio. Pasan los años y las vidas y los días son cada día más claros, más certeros y caudalosos. Las realidades de los mundos no siempre son favorecedoras para las nimiedades como el trabajo o el estudio, pero esto se puede ver de tantas maneras como ojos hay en el planeta. Los ojos de una estrella no siempre son iguales ni miran de la misma manera como así tampoco el de un campesino francés al de un alemán. Todas las rutas llevan bajo su piel la marca de la tierra que la sostiene, y aunque no le llueva directamente, esa tierra se nutre gracias al mundo que la rodea. Quiero decir, las vidas son tan disimiles entre sí como necesarias la una a la otra. EL que piensa en matar ya está muerto. Tal vez solo cumpla con el destino de quien tiene que morir, pero esa persona, aunque no lo sepa, ya está muerta. El que odia será odiado así como el que ama será amado. Todo está regenteado por el karma indiscutible en el que estamos inmersos, el rio que nos lleva al mar y del mar al océano es el mismo para todos. Miles de años de historia queriendo sepultar la necesidad del uno en el otro, creando seres individuales, creando individuos capaces de creer que por una posición social o un titulo se sostiene en escalones de diversa altura sin sopesar que a quien cree tener abajo es su complemento en ese charco que forman juntos. La manera de ver, de sentir y de vivir la vida corresponde a cada uno, haya olvidado o no que es parte de ese todo que nos rodea. Todos nos tocamos en espíritu, en hechos, en resultados, envueltos en un eterno dar y recibir. Siempre voy a tener un efecto sobre la acción que realice. El día en que esto sea comprendido por todas las mentes, desde la más acuciada a la susceptible, de la más brillante a la más opaca, en ese momento se entenderá lo que es sentir la paz.
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